sábado, 15 de agosto de 2026

Miel para el camino


Hace una semana, Edmundo y yo estuvimos de aniversario. Me puse a hurgar en mi baúl de recuerdos y encontré la invitación de nuestra boda junto al souvenir que era un frasco de miel con el texto de Génesis 43:11: “Entonces Israel, su padre, les respondió: '¡Adelante! Pongan en sus sacos de lo mejor que tenemos, y llévenle a ese hombre un regalo: un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas, mirra, nueces y almendras'.” Ese texto me hizo reflexionar. 

Los hermanos de José habían ido a Egipto a comprar alimentos. En aquel viaje, Simeón fue encarcelado y José, quien era gobernador de Egipto y cuyos hermanos no le reconocían, les hizo traer a su hermano menor, en tanto que Simeón quedaba en prisión. Cuando la provisión de alimentos se les agotó, el mismo Jacob les ordenó regresar con Benjamín y les dio algunos regalos para ofrecerle al gobernador. “Pongan en sus sacos de lo mejor que tenemos, y llévenle a ese hombre un regalo: un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas, mirra, nueces y almendras”(Génesis 43:11).

Aquellos hombres debían recorrer un largo camino. La vida es un camino por el cual pasamos solo una vez. Cada momento es una oportunidad que Dios nos da y hay que vivirlo apasionadamente. 

Para poder disfrutar el camino, hay que hacerlo sin prisas ni pausas. Es cierto que queremos llegar a la meta, pero si corremos, dejaremos de contemplar los detalles que hay a nuestro alrededor. ¿Cuál es la prisa por llegar, si hay un mundo que disfrutar? El camino es una invitación a seguir; no nos podemos detener. Si has decidido caminar, tienes que avanzar aunque encuentres dificultades. Mientras Jesús esté a tu lado, ningún camino será imposible.

Uno de los regalos que llevaban al gobernador era miel. La miel es dulzura. Un poquito de miel puede endulzar los días más tristes y amargos. Con tanta razón el salmista escribió que la Palabra de Dios “es más dulce que la miel que destila del panal” (Salmos 19:10). 

A nuestro mundo le falta un poco de miel. La miel no es solo un alimento; tiene muchos usos: sirve para cicatrizar heridas, curar úlceras, hidratar y suavizar la piel y, claro está, como elixir de la vida. Cuando en el camino de la vida surja la irritación o el cansancio, ponte un poco de miel y las cosas cambiarán.

¡Que Dios ilumine tu camino y que endulces tus días con la miel que destila del panal!

6 comentarios:

  1. Prima siempre en gusto leerle. Tantas más lecciones de esta pequeña historia pero con grandes aprendizajes

    ResponderEliminar
  2. Buen sábado Dios te bendiga y te proteja siempre. Gracias por acercar un poco de esa dulce miel a mi vida. Continua sembrando buenas semillas el fruto no tardará en salir. Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  3. Hermosa reflexión gracias por recordarnos lo importante de avanzar, sin desmayar, pero siempre teniendo en cuenta los pequeños detalles. Me encanta como escribes amiga...

    ResponderEliminar
  4. Leerte es precisamente agregarle miel a nuestro viaje. Que Dios nos de sabiduría para vivir sin prisas, disfrutando el hoy, y sin pausas que nos consuman en el tiempo.

    De igual manera que podamos obsequiar miel, buenos detalles a aquellos que aparecen en nuestro camino. Bendiciones querida!!

    ResponderEliminar
  5. Merarián Silva Martínez15 de agosto de 2026 a las 17:56

    Amén! Gloria a Dios! Gracias Laura por compartirnos tan hermoso mensaje! Dios te bendiga grandemente!

    ResponderEliminar
  6. Jocelyn Elsevif
    .Que hermosa reflexion, Gracias por compartir, De acuerdo que debemos vivir sin prisa con pausas para poder disfrutar el camino y sobre todo ser esa miel que sana, endulza, calma para los que nos rodean. Feliz aniversario. Un abrazo

    ResponderEliminar